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Moros y Cristianos Elda 2022

Inicio La Ciudad Economía
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Economía

Sector Primario

Agricultura
Campo de Elda, actualmente.

Desde el Neolítico, la agricultura ha sido la base principal de subsistencia de los pobladores de este valle. La base principal del cultivo eran los cereales como trigo, cebada, escanda, avena y centeno. Históricamente se daban las dos especies frutales mediterráneas más típicas, la vid y el olivo, tal como podemos ver en las vasijas íberas del Monastil, que reflejan la producción de vino y aceite de oliva. Se recolectaban otros frutos de árboles de secano, como bellotas y algarrobas. Se daban algunos otros frutales, como la granada, la higuera o la palmera datilera, así como algunas legumbres, como la lenteja, el guisante, el haba o la almorta. También se puede destacar la recolección de hierbas aromáticas, como el tomillo, romero, salvia, etc.

Con la romanización, y sobre todo más adelante con la llegada de los moriscos tiene lugar un mejor aprovechamiento de las fértiles vegas del Vinalopó, con la construcción de algunas acequias y acueductos, que introdujeron más frutales de regadío, como la pera y el albaricoque. En las zonas alejadas del río y las terrazas construidas en las faldas de las montañas, se daba cada vez más el cultivo de la almendra. Pero la verdadera explosión del regadío llegó en el siglo XVII con la construcción del pantano. Desde entonces, a la par que la producción de algunos cereales secanos caía, comenzó a subir con fuerza el cultivo del panizo, que demanda más agua, así como todo tipo de hortalizas y otros frutales. El botánico valenciano Cavanilles, destaca en sus escritos de finales del XVIII la gran importancia del campo eldense, y el esmero con que se cultiva. Otros cultivos y recolecciones que han gozado de importancia a lo largo de los años han sido el del anís, la barrilla, pero sobre todo el del esparto y el lino, para la producción de fibras.

Actual presa del pantano.

Cubren el suelo de Elda extensos viñedos, corpulentos algarrobos, multitud de moreras, frutales y preciosos cuadros de hortaliza../.. Producen trigo, cebada, panizo, aceite, vino, anís, higos, albaricoques, manzanas, otras frutas, legumbres y hortalizas; sostiene un poco de ganado lanar, alguna caza de perdices y conejos; y pesca de barbos en el río. CITA DEL DICCIONARIO DE MADOZ, 1850.

En 1803, por orden del rey Carlos IV, tiene lugar la construcción de la llamada Acequia del Rey, que tiene como objetivo canalizar hacia el río Vinalopó las aguas de la Laguna de Villena para desecarla. Dicha laguna contiene un alto contenido en sales, lo que propicia un aumento de la salobridad de las aguas del río y por ende, los cultivos empezaron a decaer. Al tiempo, los transportes hacían que los cereales cultivados en Castilla, hicieran innecesaria la producción local. Al mismo tiempo la escasez provocada por la sobrexplotación del esparto, acaba con el abandono de aquella labor.

En el S.XX con la construcción de canalizaciones de agua modernas provenientes de la Sierra de Salinas, el problema de la contaminación y salinidad de las aguas del río se mitiga. No obstante, hoy en día la producción agrícola se da únicamente en pequeños campos familiares para el autoconsumo, o para la venta de algún comercio local, por lo que como actividad económica es inapreciable.

Ganadería

Desde la antigüedad, incluso en el medievo, está documentada la presencia en el valle de especies de caza relativamente abundantes, tales como jabalí, ciervo, conejo o perdiz, así como otros tiempos en los que la pesca en el Vinalopó, y en el pantano, era abundante.

Paralelamente también se desarrolló una actividad ganadera, si bien mucho menos importante que la agrícola. Entre las que cabe destacar la cría de aves, cabras, ovejas, vacas, cerdos y caballos. Cabe destacar igualmente la apicultura y producción de miel. Con el tiempo, la ganadería más tradicional del valle ha sido fundamentalmente el ovino, así como la producción de la lana. Hoy día la labor ganadera es familiar y anecdótica.

Cantería
Trabajo en las canteras de Bateig (1905).

Desde hace siglos, pero sobre todo desde el siglo XIX, ha tenido lugar en la sierra de Bateig una importante explotación cantera de piedra calcarenita, que sigue estando totalmente activa hoy en día. La explotación de piedra de Bateig goza de una importante calidad y fama internacional. Ha sido utilizada en la construcción de importantes edificios históricos a nivel nacional, tales como el Ayuntamiento de Valencia, o el Ayuntamiento de Madrid, la Biblioteca Nacional, o la Catedral de la Almudena.​ La exportación internacional de esta piedra hace que esté presente en costrucciones de todo el mundo, en lugares tan destacados como puedan ser el aeropuerto de Singapur, o el edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa de Dubái.

Sector Secundario

Industria Molinera y Agropecuaria

Las primeras instalaciones con procesados que existieron en Elda son las almazaras que datan de época íbera y romana, que estaban destinadas a la producción de vino y aceite. En la época morisca, comienza a aprovecharse el potencial hidráulico del río y se instalan dos molinos de harina. A finales del siglo XIX existían hasta once molinos harineros, localizados a lo largo del valle, en zonas como el Chorrillo, Horteta, Alfaguara o la Jaud. Durante el siglo XVIII tiene una relevante importancia la industria del papel. El diccionario de Madoz ya nombra siete molinos para producir papel de estraza, y el Molino de Tormo, que era el único que producía papel blanco. Años más tarde la producción e incluso exportación de papel blanco para oficina ganaría importancia, hasta que a mitad del XIX la industralización a gran escala del papel hace decaer los molinos eldenses.

En 1793, dice Cavanilles que existían en Elda siete fábricas de alcohol, que elaboraban una significativa cantidad de aguardiente que se destinaba a la exportación. También hubo algunas industrias menores, de fabricación de tejidos de lino y cáñamo, o una fábrica de jabones, que aprovechaba la producción eldense de barrilla. Al comienzo del siglo XX, el río también sirvió para la producción de energía hidroeléctrica, en la famosa Fábrica de la Luz, junto al Monastil.

Antigua central de la Eléctrica Eldense, en La Torreta.
Esparto

La abundancia del esparto en los montes de la zona, propició una intensa actividad en la elaboración de productos artesanales hechos de esta fibra. Primeramente, esta labor era un complemento para las clases más pobres, pero paulatinamente esta artesanía que se fue profesionalizando. Entre los siglos XVIII y XIX había ya una infraestructura industrial dedicada al esparto, compuesta por balsas para el remojo, y fábricas donde nuevamente se utilizaba la fuerza motriz del agua con martinetes para majar las fibras y se pudieran trabajar. Se elaboraban todo tipo de útiles de este material, cuerdas, cestas, felpudos, también alpargatas, pero sobre todo, se vendía gran cantidad de esparto majado a zonas en las que se fabricaban redes, cabos o alpargatas en cantidades notables, ya que Elda no sobresalió por la elaboración de ese tipo de calzado. Su posterior industria no provino, como en otras villas y ciudades zapateras, de la fabricación de ese tipo tosco de alpargatas de esparto que en Elda recibía el singular nombre de “alborgas”.

La elaboración del esparto que es sin duda una de las mas sobresalientes de la villa, aunque no tanto como lo que fue en lo anterior. No se machaca a brazo, sino por maquinas hidráulicas de las que hay 6; también se encuentran 7 fab. de papel de estraza, una de papel, otra de salitre, 8 molinos harineros, 27 de aceite y 50 cubos con lagares para vino.CITA DEL DICCIONARIO DE MADOZ, 1850.

Calzado
La máquina de coser revoluciona el calzado.

A mitad del siglo XIX comienzan a surgir por toda la ciudad pequeños talleres de manufactura de calzado de piel, más moderno, confortable y duradero que el de esparto. Al principio todo eran talleres artesanos, lo que se conoce como zapatero de silla, que vendían sus productos individualmente en las ferias de la región. Sin embargo a finales de siglo comienzan a construirse grandes fábricas más especializadas, de la mano de pioneros emprendedores como Rafael Romero, Pedro Giménez, Pablo y Rodolfo Guarinós, Casto Peláez y otras familias como los Vera, Bellod o Aguado. Con la entrada del siglo XX llegó la electricidad. Las fábricas cambiaron a un proceso de producción dividido en partes, al que se suma el trabajo en cadena y la mecanización (por ej. la gran importancia que tuvo la máquina de coser Singer), lo que provoca que durante el primer cuarto de siglo, la producción zapatera ya ocupase el tercer lugar en la industria provincial. A partir de 1914 con el estallido de la Primera Guerra Mundial, el calzado eldense sufre un nuevo impulso. La caída drástica en la producción de otros países, así como los encargos de calzado militar para el ejército francés, provocan un aumento notable de la industria zapatera local.

Monumento de entrada a la antigua FICIA.

Durante la Guerra Civil, al quedar Elda bajo zona republicana, la industria sufre importantes pérdidas. No solo por la contienda en sí, además porque las fábricas sufrieron expropiaciones, colectivizaciones, y muchos propietarios e industriales fueron perseguidos y huyeron de la ciudad. Tras la guerra y tras dos décadas de estancamiento, tiene lugar la creación en 1960 de la FICIA (Feria Internacional del Calzado e Industrias Afines), gracias entre otros a Roque Calpena; coincidiendo en el tiempo se creó también la C.I.C. (Cooperativa de la Industria del Calzado) que daría paso a “Elda Exportadora”, que daría un impulso importante a las ventas de calzado en el extranjero. La construcción de un gran palacio ferial, la creación del CEPEX (Centro Promotor de Exportaciones) y el INESCOP (Instituto Español del Calzado y Conexas) supusieron en conjunto el impulso definitivo para la industria, y consolidaron a Elda como una importante capital zapatera. El número de grandes fábricas se multiplica y la exportación internacional a gran escala, sobre todo a América y Alemania, supone un gran boom económico y demográfico para la ciudad.

A partir de los años 70, debido a los periodos de crisis en los países importadores de los que se tenía gran dependencia, la industria zapatera comienza una época de estancamiento. La producción empieza a atomizarse, algunas de las más grandes fábricas comienzan a cerrar, a la vez que surgen nuevamente pequeños talleres que adquieren por separado los diferentes procesos del zapato. Con la excusa de reducir costes para poder seguir fabricando, otros comienzan a dar faena a domicilio, sobre todo a mujeres, que realizan en sus casas las labores de doblado y aparado. Esto da comienzo al surgimiento de una importante economía sumergida, que está presente también en nuestros días (70% de la industria).

Desde los años 90, con el traslado del pabellón ferial a Elche y la llegada más tarde de calzado de bajo coste de fabricación china, supuso el inicio de una gran crisis en esta industria y en toda la ciudad. El calzado ha tenido que reconvertirse, y apostar más por la calidad que por la cantidad.

Polígonos Industriales

Desde los años 80, la industria vive una nueva reestructuración. Se construye el Polígono Industrial Campo Alto, donde la mayoría de empresas se trasladan y crean instalaciones más amplias y modernas. Con esto, no solo se consigue que la mayoría de fábricas de calzado salgan del núcleo urbano, sino que además se ofrece suelo para la implantación de industrias alternativas. Pero quizá lo más importante de este polígono fue la declaración de “Polígono de Preferente Localización Industrial”, lo que propiciaba la obtención de subvenciones a fondo perdido para las empresas que se instalasen en él, además de beneficios fiscales.​ En la década del 2000, se abren 2 nuevos polígonos más, Finca Lacy y Torreta-Río. La apuesta por crear suelo industrial en pro de una mayor diversificación, ha instalado en la ciudad industrias de todo tipo, ya sean alimentarias, de caucho y látex, metalúrgicas, de biodiésel o de fabricación de aerogeneradores. No obstante, el calzado sigue siendo el principal pilar de la industria local.

Av. San Luis de Cuba en el P.I. Finca Lacy.

Sector Terciario

En el primer tercio del siglo XX el fulgurante crecimiento de la exportación industrial permite la llegada de divisas a la ciudad, lo cual empieza a fomentar el comercio local. En el año 1924 se creó la Asociación Patronal de Fabricantes de Calzado de Elda y Petrel, el primer intento serio de creación de una colectividad en favor de los intereses de la industria.​ Significativa es la apertura de sucursales de toda la banca más prestigiosa de la época, que tenían sus oficinas en la Calle Nueva. En el año 1933 se fundó el Banco de Elda, por iniciativa de un grupo de fabricantes de calzado e industrias afines y profesionales liberales, asesorados por uno de los personajes más sobresalientes de la época y que también sería el forjador de la SICEP, Tomás Guarinos Maestre, que sería su primer Consejero-Secretario,​ y que concedía crédito a la industria local, siendo absorbido por otra entidad mayor décadas más tarde.

Desde los años 60 hasta finales de los 90, la ciudad vivió una época dorada como capital de interior. Fue significativo el gran crecimiento y variedad del comercio local, así como la amplia oferta en el ocio de fin de semana. Un gran número de cines, bares, pubs, discotecas, actuaciones musicales y teatrales, y salas de baile, atraían cada semana a miles de vecinos de la comarca y de otras ciudades más lejanas, tales como Villena, Yecla, Almansa o Castalla. Entre los 80 y 90, y sobre todo tras la apertura de la autovía, comenzaron a instalarse en la conurbación todo tipo de concesionarios de vehículos, hipermercados y de grandes superficies, que si bien perjudicaron a algunos comercios tradicionales, también afianzaron la ciudad como centro comercial comarcal.

En los últimos años, a raíz de la crisis del calzado, ha habido un receso en esta actividad comercial, y muchos comercios históricos de la ciudad han acabado cerrando. Los últimos cines tradicionales, acabaron echando el cierre en la década del 2000. El ocio nocturno sufrió un gran varapalo en el año 2002, debido a una creciente ola de violencia callejera, que lejos de resolverse, se fue agravando hasta que la práctica totalidad de pubs y discotecas de la zona centro acabaron cerrando.

Durante la última legislatura tuvo lugar una obra, el PAC de la Zona Centro, con el objetivo de remodelar las principales vías del centro urbano, con un cambio de imagen y semipeatonalización en pro de la reactivación comercial. También está aprobada la construcción de un centro comercial en los terrenos donde se encuentra el viejo estadio Pepico Amat, sin concretar ninguna fecha debido a la actual crisis económica.

El ayuntamiento de Elda ha sido el primero en establecer un coworking público a muy bajo coste para favorecer a emprendedores o personas desempleadas que quieran probar suerte con sus propios modelos de negocio, este tipo de edificios favorece el uso compartido de recursos y minimiza los gastos para el comienzo de dichas actividades empresariales.

La Red Social Eldense

Acción restringida.

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